4.20 Whacking Day

Para inaugurar las actividades del Día del Garrote, el alcalde Diamante presenta al invitado especial.
Alcalde: Y ahora con ustedes, Larry White.
Barry White: Es Barry White.
Alcalde: No, aquí dice Larry.
Barry White: Yo sé cómo me llamo.

Siempre me da risa la respuesta de Barry White, porque cualquiera que discuta con él si su nombre es ese u otro simplemente es un necio.

Esta frase de "Yo sé cómo me llamo" la hemos utilizado Pedro y yo para significar que uno tiene la razón cuando discutimos entre nosotros o con alguien más acerca de algo tan personal como el nombre propio. Como la vez en que es un repartidor de pizza discutió conmigo porque él no encontraba mi casa porque la calle de mi casa no se llamaba como yo le dije.

Por supuesto la frase no se le dice nunca a nadie en su cara porque no lo entenderían. Pero estoy esperando que alguien me diga que mi nombre es Zaira Márquez, para yo poder responderles "Yo sé cómo me llamo".

Tengo un caballito

A veces quiero poner algo en este blog. Pero si veo el último post que se subió y resulta que lo escribió mi esposo, lo pienso dos veces antes de subir un nuevo post. Porque él escribe análisis largos y detallados e interesantes y yo, no tanto...
A veces me siento como Milhouse y su caballito, en la presentación de show + tell después de Bart y su pistola atontadora.

Milhouse: Tengo un caballito

Nomás me falta que Nelson me diga: ¡Bufón!

20.13 Gone Maggie Gone

Es tiempo de volver a querer a Los Simpsons.


En relación a Los Simpsons, la mayoría de la gente que conozco se divide en dos grupos: aquellos que dejaron de seguirlos hace años y que cada vez que se topan con uno reciente hacen cara de asco, y aquellos que mantienen una devoción inquebrantable como complemento a su afición por el anime y la ciencia ficción. Realmente son pocas las personas que perciben a Los Simpsons como una serie cualquiera, como Law and Order o 2 and a half men. Si acaso, existe más bien una incredulidad de que se haya mantenido por tanto tiempo, y existe un sobreentendido de que ya sólo es cuestión de tiempo.

La reciente presentación del formato en pantalla ancha quizá picó la curiosidad de parte de la audencia perdida, pero el episodio en cuestión (el insulso Take my life, please) se encargó de dispersarlos de nueva cuenta. No había garantía de que una actualización visual impactaría en la calidad de las historias, pero al menos para una ocasión tan especial como el cambio de entrada yo sí esperaba un mayor esfuerzo por parte de los escritores.



Algo curioso ha ocurrido, sin embargo, pero me ha tomado un poco de tiempo reconocerlo: algunos de los episodios de las últimas semanas han sido más que competentes. En especial 20.11 How the test was won y 20.13 Gone Maggie Gone. He descubierto que ambos episodios cumplen con el único requerimiento que por años he pedido de un episodio de Los Simpsons: que la historia principal comience casi desde el principio.

Esa solía ser una marca de los antiguos episodios de Los Simpsons, que también se encuentra presente en la mayoría de los episodios clásicos. En un afán de tratar de meter la mayor cantidad de bromas dispares, en los últimos años la estructura de los episodios se ha deformado tanto que lo que anteriormente era la viñeta de introducción a menudo duraba tanto como la historia principal, sin contar la inclusión de mini-historias paralelas. El resultado final era una experiencia efímera y vacía, un vehículo para una colección de gags pero sin el peso dramático de antaño.


Gone Maggie Gone, en un primer vistazo, es un maravilloso experimento. Para el minuto 3 la historia de introducción (un eclipse solar que quema las retinas de Marge) ha tomado su curso y comienza la historia de cómo Homero pierde a Maggie en un convento, permitiendo que el misterio Dan Brown-esco con tintes de National Treasure se desarrolle con tranquilidad. La diferencia es notable: existe una sensación de espacio, de que la historia puede respirar, ya que personajes tratando de resolver acertijos es una de las propuestas narrativas que consumen más tiempo. El detalle de permitir a la audiencia el tratar de resolver los acertijos durante los comerciales también me pareció un toque amable, como si ya hubieran madurado más allá de jugar con la cuarta pared ("...or you?" de Who shot Mr. Burns?) y hubieran decidido finalmente atravesarla de manera juguetona.

Corre el rumor de que muchos escritores del show han comentado que Los Simpsons se había convertido de un tiempo a acá en una colección de chistes porque no había manera de que sobreviviera en su formato inicial. No se si sea una referencia a que su competencia líder sea Family Guy, cuyo énfasis está en las parodias y referencias, mientras que la historia es lo menos importante. Puede que tengan razón, porque para mi desencanto, Gone Maggie Gone ha sido el segundo episodio menos visto de toda la serie (después de Lisa the Drama Queen, que está lejos de ser el peor episodio de Los Simpsons).



Quisiera poder mencionar ejemplos de series animadas en las que el énfasis de las historias las ha llevado al éxito, pero es difícil: King of the Hill ha sido cancelada, South Park es difícil medirla porque es TV de paga... y con Futurama es cada vez más difícil recordar las historias centrales de sus películas. Aunque el resto de los episodios de esta temporada de Los Simpsons ya han sido escritos y producidos, dudo mucho que mantengan este tipo de calidad. Sin embargo, casos como Gone Maggie Gone, apreciados por la crítica pero ignorados por el público, dictarán lo que suceda en la temporada 21. Eso es muy preocupante.


Para nosotros, que disfrutamos diligentemente de Los Simpsons sabiendo que no todos son ganadores pero que aún cuentan con esa chispa que brilla de vez en cuando, es un placer encontrarse con gemas como éstas. Desafortunadamente, parecen ser cada vez más un fruto prohibido cuya existencia se castiga con pobres resultados.

11.15 Missionary: Impossible

Me gusta cuando los chistes en Los Simpsons son muy sutiles. En este caso, un chiste puede pasar desapercibido y el espectador ni se da cuenta cuando se perdió de algo muy gracioso.

Cuando encuentro un chiste de este tipo, se vuelve una especie de joya, y es
un orgullo poder decir: "Hey, ¡sí le entendí!".

Un ejemplo de estos chistes que no son no tan obvios, está en el capítulo Missionary: Impossible. Para escapar de dar una donación a la PBS, a Homero lo envían a una isla remota en el pacífico para ser misionero. Una vez en la isla, Homero se la pasa lamiendo ranas, y pasa lo siguiente:



Las palabras que salen de la rana/Marge son exactamente las primeras palabras de la canción de Pink Floyd, Comfortably Numb:


Cabe señalar que este chiste sólo se puede apreciar en la versión original en inglés, ya que en español no le dan la entonación adecuada a las palabras de Marge.

Pero sí, la primera vez que vi este chiste en inglés, y le entendí, me sentí S-M-R-T.

"No lloren por mí... "

"Don't cry for me, I'm already dead" es una pequeña historieta sobre el lazo especial que las citas de Los Simpsons formó en dos hermanos. Personalmente, pienso que el estilo de los personajes no es mi favorito y su mensaje sufre por ello: las grotescas expresiones faciales le dan un toque visual melodramático, lo cual es es desafortunado porque la historia es genuinamente dulce. Para los que usamos citas de Los Simpsons diariamente, al punto de que se ha convertido en una manera válida y divertida de comunicarnos (como las docenas de ejemplos que pueden encontrarse en las entradas de este blog), el código entre los hermanos en su relación se revela absolutamente conmovedor.

"Don't cry for me, I'm already dead", de Rebecca Sugar
(la navegación está al fondo de la página)

Como dato relacionado, la dirección de internet del comic se me hizo muy familiar, y mientras escribía esto recordé por qué: Rebecca Sugar es la autora también de una tira en oekaki (herramienta de dibujo en línea) que me maravilló por su economía y fuerza, una pieza muy emotiva llamada Chubby Mary In Space.

3.17 Homer at the bat

"Homer at the bat" fue uno de los primeros episodios con esa aura de que el programa tenía algo especial, un sentido despreocupadamente épico. Al momento de su estreno su calidad era innegable, pero su brillantez en todos los aspectos sólo se haría evidente, en retrospectiva y contraste no sólo con el futuro catálogo simpsoniano, sino con la televisión de los próximos quince años. Hasta el momento sólo South Park me provoca la misma sensación de "esto es demasiado bueno para estar en TV".

Del episodio también nació una de las referencias más rebuscadas y complejas a las que nos tocó acudir. Cerca del clímax de la historia, el señor Burns ve desintegrarse el equipo de jugadores profesionales que había formado para vencer al equipo de Shelbyville, por lo que acude a sus empleados para que salgan de la banca y tomen el puesto de sus estrellas titulares. Todos saltan felices de poder participar en el juego, pero Burns detiene a Homero y le hace notar que su posición en el campo sigue ocupada por Daryl Strawberry, el único jugador que no faltó al juego.


A inicios del 2003 Sara y yo trabajábamos juntos en las oficinas de un periódico. Desde hacía cierto tiempo se habían dado trabajos de remodelación al espacio, poniendo alfombras nuevas y cambiando las rudimentarias mesas por agradables semi-cubículos. Un día llegamos y emocionados nos topamos con que el más reciente cambio nos había dotado de computadoras nuevas para todo el departamento. En vista de que los cacharros prehistóricos que usábamos habían comenzado a afectar nuestro trabajo por su pobre rendimiento, dimos varias maromas por tan lindos juguetes nuevos.

Yo me senté frente a mi equipo relamiéndome los labios, pero Sara se dejó caer en su silla, incrédula. Todas las computadoras habían sido reemplazados por nuevos modelos, salvo la suya, la más primitiva de todas. Se giró hacia mi y me dijo, con una mezcla de tristeza y sorpresa: "¡Daryl Strawberry!"

Ah, Los Simpsons... una referencia para toda ocasión.

5.3 Rosebud

Yo sólo conozco una canción de los Ramones.

Se llama Happy Birthday to you!

Happy Birthday to you! (Happy Birthday!)
Happy Birthday to you! (Happy Birthday!)
Happy Birthday, Burnsey,
Happy Birthday to you!

1.2 Bart is a genius

El primer episodio de Los Simpsons que vi fue el primer y único episodio transmitido en canal 5 de Televisa: el Especial de Navidad, que apareció en las pantallas mexicanas al menos un año antes de que Televisión Azteca la convirtiera en su propiedad más lucrativa. Antes de esto, que probablemente fue alrededor del 90 ó 91, ya había tenido un primer y muy confuso contacto con la serie.


Esta imagen apareció en un artículo llamado "Llega la fiebre amarilla" (o algo por el estilo) en el periódico estudiantil Raza Estudiante (que luego cambió su nombre a Nave, y que supongo continúa en circulación). La publicación tenía apenas tres años, pero me encantaba su contenido divertido y diferente. Mi padre, maestro de preparatoria, siempre me traía un ejemplar. Un enorme texto ocupaba dos páginas y estaba coronado por esta imagen de un mono pobremente dibujado, con ojos de sapo y cabeza que terminaba en picos.

Poco tiempo después llegaría a la conclusión de que la autora del texto, una profesora de universidad, pudo disfrutar de Los Simpsons antes de que se transmitiera en México gracias a una antena parabólica (dudo que haya sido por cable, aunque podría estar equivocado), pero cuando lo leí me sentí profundamente confundido. Malamente, la autora escribió su artículo como si ya todos estuvieran familiarizados con esta serie que estaba causando sensación en los Estados Unidos, y a la tierna edad de los 12 años la lectura me pareció deprimente y alienante.

El análisis estaba lleno de lugares comunes cuando todavía no se convertían en lugares comunes. Recuerdo que en sí su mensaje era que "estas caricaturas tienen un atractivo adulto", lo cual le parecía sorprendente. Es cierto que Los Simpsons alteraron el panorama de la animación en televisión de manera decisiva, pero vamos: animación con sensibilidad adulta se ha venido haciendo desde finales de los sesenta. Así que quizá más que llevar la animación a un público adulto, Los Simpsons fueron integrales en romper el prejuicio imperante de que la animación era solo para niños, algo que muchos animadores desde el principio podían haberte dicho que no era cierto.

Particularmente recuerdo una frase, palabra palabra, de su cierre: "¿O cuándo se ha visto que en una caricatura una niña se vaya sola en las noches con un jazzista callejero?" No condenaba al programa, para nada, pero su presentación como ruptura sociológica estaba impregnada por los propios prejuicios de la profesora. Cuando finalmente la serie se estrenó en México, recuerdo que aunque se trataba de un planteamiento de animación diferente, con más en común con programas de comedia con actores que con Las Tortugas Ninja, no encontré nada perturbador o tabú en Los Simpsons. Quizá todavía no estaba contaminado con prejuicios adultos o aún le había puesto candados a lo que debían ser o no las caricaturas.

(Aunque recuerdo muy bien el tratamiento prácticamente obsceno de la revista Video-Risa, en el que por alguna razón estaban convencidos que Lisa tenía tendencias nudistas.)

El artículo me produjo una insoportable curiosidad por varias semanas, una joya más de ese exótico y maravilloso manjar que era la televisión norteamericana. Poco a poco lo fui olvidando, y sacié mi apetito con las calcomanías y otros productos que comenzaron a aparecer en las tiendas todavía antes de que estrenaran el programa. Cuando finalmente se estrenó y en "Bart es un genio" apareció Bart de frente (la pose más complicada de los personajes de Groening) recordé al mono de años atrás, de picos en la cabeza impreso a blanco y negro en Raza Estudiante. Lo que en aquel entonces me pareció confuso y misterioso ahora lo disfrutaba con una tremenda familiaridad: la analítica profesora, enfrascada en su discurso sobre la crítica social, había omitido por completo que se trataba de la pieza de televisión más humorística en décadas. Los dinosaurios podrían haber notado desde el principio que era una ruptura, un cambio de actitud en comparación con todo lo que le precedió. Pero para mi generación, los que crecimos con Los Simpsons, fue lo más natural del mundo. La transgresión nos pasaba por encima, porque ver que se empujaban los límites del entretenimiento era, sin saberlo, el pan de cada día. Un acto reflejo de la época.

Además de ser mi primer contacto con Los Simpsons, a "Bart is a genius" también lo recuerdo con afecto por profetizar una situación en la que me encontraría, muchos años después, con todo y la tristeza y desesperación en la que se encontró Bart. Aunque después le bajarían al realismo en sus historias, algunos episodios han tocado muy, muy profundo, como ya lo comenté alguna vez.

7.14 Scenes From a Class Struggle in Springfield

Estaba leyendo en la página de SNPP de este capítulo que a mucha gente no les gustó... yo no sé por qué, a mi siempre me saca al menos una sonrisa, y en algunos casos hasta carcajadas. Y es que, este episodio tiene momentos muy buenos.

Cuando los Simpsons van al mall a comprar la TV nueva, Marge ve en una boutique un traje Chanel en 90 dólares. Para animarla a comprarlo, Lisa señala que...
Lisa: ¡Está rebajado de 800!

En inglés Lisa dice que está rebajado de 2,800, no de 800. Sin embargo, el principio permanece: ¡es un ofertón!. Por supuesto, la frase es utilizada frecuentemente entre mi esposo y yo, en un esfuerzo de hacer parecer menor el costo de artículos en rebaja, aunque sigan igual de caros.

Después de que Marge sí compra el traje, le pide a Homero que la saque a pasear. ¿La respuesta de Homero?
Homero: ¿Para qué salir si vamos a regresar?

Ésa es una frase que he dicho un par de veces, cuando la flojera es demasiada y no tengo ganas de salir.

Ya que Homero no la saca a pasear, Marge se sale a presumir su traje en la tienda de Apu. Ahí, después de ayudar a su amiga rica a cargar gasolina, se aparece una de las imágenes más graciosas (para mi) en la historia de Los Simpsons.
Sr Burns: Llene el tanque de dísel y revulcanice mis neumáticos. ¡Avispese!

Esa combinación del carro antiguo, el traje igual de antiguo del Sr. Bruns y lo que le dice siempre me da mucha risa.

Ya después, en el country club, Marge hace nuevas amistades. Y cómo olvidar a la frase de una de las nuevas "amigas" de Marge después de que ella anuncia que irá al baile con todos sus moños..
Señora: ¿Y dónde vas a poner los moños en tu traje Chanel multiusos?

Trivia: este blog casi se llama Blog Chanel Multiusos... pero como sólo iba a tener un uso, mejor no se llamó así.

Ah como me cae mal Lisa cuando se pone de niña preguntona...
Lisa: ¡Mama, mama! ¿A ti te gustaban los caballos cunado tenías mi edad? ¡Mama, mama! ¡Mama, mama! ¡Mama, mama!

Lisa: ¿Cuánto te costó el vestido? ¿Con o sin interés? ¿Y cuánto fue con interés?

Pero lo que me da más risa es la cara que pone Lisa (y su respuesta) después de que Marge la regaña por preguntona...
Lisa: Te ves linda

La cual me parece una buena manera de terminar una discusión.

Y finalmente, el clásico de clásicos...
Homero: Quisiera ser Godinez.
No sé quién es ese Godinez del que habla Homero (me imagino que será alguien del trabajo) pero siempre que veo a alguien de camisa de manga corta y corbata lo llamo "Godinez".

Buen capítulo en general.

7.9 Marge be not proud

Hay una parte en este capítulo que siempre me da escalofríos. Captura con increíble precisión, en una sola línea, una terrible sensación que una vez que la sientes, jamás puedes olvidar.
Después de robar un videojuego, Bart se espera la regañada de su vida. Homero está feliz de propinársela, pero Marge reacciona de manera contraria. Se queda muy seria, abstraída en sus pensamientos, y no le dirige la mirada.

Bart se asusta por la reacción, y le pregunta a Lisa:
Bart: "¿Crees que ésta sea una de esas cosas de para siempre?"
Yo quiero mucho a mis padres y puedo decir con confianza que les he provocado la menor cantidad de dolor y decepciones posibles, pero uno no puede controlar la estupidez que a veces acompaña la adolescencia. Hay un punto en el que los das por sentado, y haces y dices las cosas con la confianza de que tus papás todo lo perdonan, todo lo aguantan, al cabo que qué más pueden hacer sino quererte incondicionalmente.
Y entonces se te sale algo que les cambia la cara, o se salen del cuarto, qué se yo. Un vacío cósmico se apodera de ti al pensar que, ahora sí, te pasaste. Abusaste de lo que parecía una resistencia infinita: les hiciste daño. Y lo único que deseas es que todo vuelva a ser como antes, aterrado ante la idea de que la relación se haya transformado y todo sea distinto de ahora en adelante.
A mi me pasó, una vez. Fue una tontería y pronto se pasó todo, pero nunca se me va a olvidar ese sentimiento. Por eso me admiro del conocimiento humano de quien haya escrito esas líneas: porque sabía que existe gente que se ha hecho esa pregunta, una de las más angustiantes que puedan formularse.

17.15 Homer Simpson, This Is Your Wife

Hace poco mi esposo compró una televisión nueva, cuya característica más novedosa es que es HD, o sea high-definition. Eso quiere decir que en esa tele la calidad de la imagen es muy superior a la de los modelos de teles anteriores, ya que es de alta definición. Mi esposo está muy contento con su compra, y los primeros días que la tele nueva estuvo en la casa se dio a la tarea de probar y comprobar la calidad de la imagen, poniendo muchos DVDs diferentes. Las Tortugas ninjas se ven muy bien en HD, por cierto. Otra de las cosas que según se ven muy bien, son los documentales de Planet Earth, del Discovery Channel. Yo no los he visto porque no me gustan los documentales, pero Pedro dice que se ven increíbles.

En "Homer Simpson, This Is Your Wife", Lenny se compra una de estas televisiones con HD. Después de invitar a todo el pueblo a conocer su tele nueva, Lenny tiene que enfrentarse al hecho de que Homero esta enamorado de la televisión en alta definicion, y se rehúsa a irse de su casa. Me dio mucha risa que entre las cosas que Homero llega a ver en sus dos semanas que pasa en la sala de Lenny, ve esto:

Homero: Look at the soul-lees eyes in that shark.

¡Homero está viendo un documental! Al parecer con HD sí dan ganas de verlos. Ya lo inentaré y seguiré el ejemplo de mi esposo y de Homero.

El ejemplo que ya sigo, es el de ver el otro programa que Homero ve, Two and a Half men.

Homero: Look at the soul-lees eyes of Charlie Sheen.

11.11 Faith Off

De este capítulo me gusta el momento del entretenimiento del medio tiempo:

La flotilla de Springfield University canta:

I've had, the half-time of my life,
and i owe it all to SU.


Me da risa que los chicos canten con la tonada de "(I've Had) The Time of My Life", canción hecha famosa con la clásica película ochentera Dirty Dancing.

6.16 Bart vs. Australia


Bart demostrando de qué se trataba Los Simpsons en un principio.

Desde siempre he sentido un muy especial desagrado por los episodios en los que la familia Simpson viaja a otros países, salvo por el primero, en el que visitan a Australia. Su primer viaje internacional coincidió todavía con el espíritu irreverente y atrevido que caracterizó a la serie en sus primeros años: quizá no lo parezca ahora, pero en sus inicios, Los Simpsons eran lo que South Park es hoy en día. Sátira aguda que no tenía miedo de meterse en problemas.

Sólo así se explica la ridiculización incesante de todo un país sin más excusas que las de querer hacer reir. No es la primera vez que la serie se mete en problemas con otra nación: tras "Blame it on Lisa", las autoridades de Brasil tomaron a mal la representación de los barrios pobres en el episodio. Pero hay una diferencia: mientras que en el episodio brasileño se atacaba un problema real, con una actitud reprochadora y cosmopolita que aparece en casi todos los episodios de viajes, en "Bart vs. Australia" la paliza que le meten al país está basada en estereotipos brutales. No tienen reparo en presentar a los australianos como un montón de salvajes ignorantes, un lugar fundado por delincuentes y con costumbres similares o peores que las de los hillbillies norteamericanos. Es un episodio brillante, tan entrado en estirar estos estereotipos para lograr las risas que ofenderse por considerarlo "una representación errónea" de la gente y cultura australianas sólo podría dejarlo a uno en ridículo.

Desafortunadamente, todos los siguientes episodios de viajes han adoptado una incómoda y desagradable mezcla de respeto y agresividad artificial que siempre me ha irritado. De particular mal gusto es la necesidad que tienen de hacerla de guía de turistas para la audiencia, visitando puntos turísticos y teniendo a personalidades famosas de invitados, cuando ninguna de las dos cosas contribuye a la trama. En particular sus viajes a Inglaterra, Japón e India son innecesarias colecciones de puntos turísticos y costumbres locales, en los que usualmente los Simpsons son personajes disruptivos entre la más avanzada cultura que los recibe.



No es una costumbre rara en la televisión, pero es una que hubiera preferido que la serie hubiera ignorado, la de hacerla de guía de turistas. La idea detrás de esto parece ser la de llevarnos a nosotros, pobres diablos que no tenemos otra manera de hacerlo, a otros lugares del mundo, conocer sus maravillas y aprender de su cultura. Recuerdo en no se que programa para niños, si Step by Step o Full House, en el que todo el episodio se la pasan en Disneyland, y había más tomas de las atracciones y los lugares que cualquier historia que el episodio tenía que contar. ¡Porque es lo mismo, ver a Michelle Tannen tomarse una foto con Mickey, que estar ahí!

Me gusta "Bart vs. Australia" porque la historia es la que dictó el viaje, y no al revés. Era una época en la que Bart todavía era un niño maloso que por una travesura mete a Estados Unidos en broncas diplomáticas con Australia. Todo el episodio no quita el dedo del renglón en hacer ver a Australia como un lugar retrógrada (en especial al adjudicarles una ley que involucra patear niños), e incluso la resolución ve a la familia saliéndose con la suya, mientras que dejan al país en ruinas. Sí, el koala al final alude a que algo igual o peor pasó en Estados Unidos, pero la realidad es que Australia pierde por todos lados en este episodio. Era una época más bella en la que no se detenían por nada en aras de la comedia: hoy es transparente que sus escritores sólo limitan sus ataques a lo que consideran injusticias sociales, suavizan sus bromas alabando las bondades de los países que visitan, y en general se la pasan cuidándose el trasero en lugar de agarrar parejo. Bú para ellos.

18.11 Revenge Is A Dish Best Served Three Times

El pretexto es lo de menos. El Texano Rico les da un cerrón a los Simpson en la carretera, y después Homero sólo quiere vengarse de la ofensa vial. Por eso este capitulo cuenta 3 historias de venganza que salieron mal, para intentar apaciguar la ira de Homero.

Tres historias cortas, tres cosas a mencionar:

1. The Count of Monte Fatso
Me encanta el hecho de que en Los Simpsons los franceses sean tan... franceses. Aparte de que aparentemente los Simpson franceses ríen en el particular estilo a la francesa aún cuando están dormidos, los pequeños Bart y Lisa están totalmente borrachos después de haber bebido vino, costumbre nada anormal.

Lisa: Un, deux, trois...

La manera en que Lisa cuenta del uno al tres en francés (arrastrando las palabras) me da mucha risa.

2. Revenge of the Geeks
Esta historia no me gusta mucho, se me hace medio equis. Pero me gusta algo que se puede ver en la biblioteca: Un poster de Hitler (risky!) invitando a la gente a leer.


3. Bartman Begins
Si la anterior historia se me hace equis, está de Bartman se me hace todavía más equis. Creo que es porque está llena de clichés de la serie setentera de Batman que ya han sido vistos en Los Simpsons anteriormente. Tal vez es como Bart mismo dice, podría funcionar mejor como historia de Hallowwen, pero bueno, aquí está y de esta historia sólo me gusta:


¡Smither bailando!

Simpsonario

Ya hemos comentado anteriormente que muchas frases que salen en Los Simpson se filtran y aparecen en nuestra vida diaria. He aquí un montón de ejemplos.

Ah, ah, ah, ah , cinco si, cinco si. (Al ritmo de Staying alive)
Ésta se puede usar como respuesta a preguntas como ¿a qué horas paso por ti? o ¿cuántas tostadas quieres?

¿Verdad? ¡Claro!
Es que me gusta hablar sola y reponder a mis propias preguntas. ¿Verdad? ¡Claro!

¡No me puedo enojar contigo!
Bueno este se explica solo.

¡Habla bien o te mato!
Me encanta el exabrupto de Freddy Diamante, porque es bien extremo en una situación bien tranquila. Variación usada (una vez) por mi papá: ¡Callate o te mato!.

¡Éste no es un premio bonito!
Usada más que nada cuando abrimos los paquetes de galletas (o cajas de cereal, o bolsas de papas, etc) y el regalo prometido en la envoltura es una calcomania de Spiderman bien chafas.

¡Jamás!
>Ésta me gusta porque puede usarse como una respuesta muy dramatica a preguntas bien equis. Ejemplo:
Yo: Esposo, ¿me ayudas a limpiar la cocina?
Esposo: ¡Jamás!

¿Ven? Es muy útil, al igual que todo el vocabulario Simpson.

Episodio número... eeeeh.... umm.... D'OH!



Bien raro: de un tiempo a acá, dejé de ver la televisión. Creo que hubo dos factores que acabaron desinteresándome de apegarme a los horarios de las televisoras para obtener entretenimiento. Primero, impaciencia por la lentitud con la que incluso canales de cable traían nuevos episodios de mis series favoritas (Lost, Los Simpsons, South Park, los programas de la WWE, Doctor Who, American Idol, etc) cuando fácilmente podía verlos con apenas horas de diferencia de su transmisión original al bajarlos por internet. Segundo, cuando me compré un grabador de dvds me olvidé de las rutinas de sentarme a tal hora para ver los programas que no podía bajar (31 minutos, The Soup) o, si había algo interesante, simplemente lo programaba y me olvidaba por completo para verlo en un horario más conveniente. Tanta flexibilidad, yo creo, me ha hecho olvidarme por completo de las programaciones normales, para poder ocuparme de otros asuntos: después de todo, mis shows siempre están esperándome para cuando los necesite.

Las múltiples repeticiones de Los Simpons en cable y TV local han sido las que más han sufrido, ya que sólo me acuerdo de verlas cuando me toca cenar algo ligero y puedo comer frente al televisor. Quizá un poco más presionado de un tiempo a acá, me es más difícil sentarme a ver un episodio que he visto docenas de veces cuando hay actividades que podrían aprovechar mejor ese tiempo. Todavía me pone muy contento encontrarme con un episodio de Los Simpsons en un rato en el que no tengo nada qué hacer: desafortunadamente, esos ratos cada vez son mas raros.

Por mi parte, eso explica mi ausencia de este proyecto. Ya van varias veces que me siento con la idea de actualizarlo, pero el hecho de que no tenga ningún episodio fresco en la memoria me deja en blanco cada vez. Pero cada que uso alguna frase de Los Simpsons, siempre tan atinada para describir una situación de la vida real, me da una punzada y recuerdo este espacio y cómo lo estoy desaprovechando a lo bruto.

Hoy me gustaría escribir un poco sobre el fenómeno del "D’oh!", mejor conocido aquí en México como "¡Ou!". Es la interjección que Homero utiliza para darse cuenta de que se ha equivocado o cuando algo malo le sucede. Es una especie de "¡chin!" o, si fuera película doblada al español, "¡Maldición!". Es más conciso y punchy, sin embargo, y el sonido que lo forma captura la esencia del (o quizá ya simplemente se ha asociado fuertemente con) darse cuenta del equívoco o desgracia personal.

Curiosamente, antes de que llegaran Los Simpsons y su "¡Ou!", mis primos, mis hermanos y yo ya contábamos con una interjección similar, sólo que más irritante. Cuando nos atrapaban en un error, emitíamos un largo "Gueeeee", donde la "e" se confundía la "u", y resultaba en un sonido gutural que intentaba recrear el sonido de un bebé. Lo peor era que tenía gestos que lo acompañaban: voltear los ojos al cielo y torcer la boca sacando el labio inferior de manera que el cuadro completo comunicaba la idea de un bebé retrasado mental, lo que explicaba nuestro lapsus brutus. Pese a que yo fui de los iniciadores de esa clase de reacción, poco tardé en hartarme, y traté hasta el cansancio de quitarles el hábito a mis hermanos y primos, a quienes por desgracia les duró el chiste todavía cinco años más.


Yo adopté con entusiasmo el "¡Ou!" en cuanto pude, para después convertirme al "D’oh!" americano, que considero más especial. A mí me parece lo más normal, integrar al léxico popular un quejido tan exacto y útil. Pero creo que algo ha ocurrido... y es que no hay mucha gente que lo utilice, la verdad. Esto es pura especulación, pero sospecho que existe una clase de estigma asociado con la interjección: que no importa que tan al caso venga, la primera reacción de la gente será "uy, un nerdo que le gustan/todavía ve Los Simpsons". Me ha tocado ver a gente que lo dice, pero muy, muy quedito.

Me parece una situación interesante y triste, porque de ser cierto, quiere decir que la penetración cultural de Los Simpsons en México, después de tantos años, en realidad no es muy grande. De hecho, todavía me extraña que las convenciones de comics o anime estén tan asociadas con el programa, cuando en realidad nunca ha sido un programa de nicho, sino familiar y de crítica social (al menos en sus mejores épocas). Es común ver a los actores de doblaje en estas convenciones, pero a nadie se le ocurriría llevar a alguna personalidad del programa a Espacio 2007, por ejemplo, o a algún Congreso de Comunicación para que hable del impacto social del programa. ¿Quiere decir que, pese a que lo pasan después de las ocho de la noche y en segmentos de madrugada, en México se sigue considerando a Los Simpsons como cualquier otra caricatura, sin el valor de cualquier otro programa hecho con actores?

Especulaciones grandes, nacidas de una simple observación. No tiene por qué ser cierto nada de esto, pero puede ser una de las razones por las que la que el colectivo mexicano no se haya apropiado de un término tan efectivo, y prefieran dejarlo "en su sitio", so pena de que los atrapen citando caricaturas.

O quizá sólo sea que "Do’h!" es más apropiable que "¡Ou!".

Todo esto viene a cuento porque puedo ver en distintas áreas de la cultura norteamericana donde la interjección ya está asentada por derecho propio, probablemente sin alusiones directas al programa que la originó. Más allá de que aparezca en el diccionario de Oxford, me ha tocado ver cómo Mike Nelson la ha utilizado en Mystery Science Theater 3000 y en sus nuevos Rifftrax. En MST3K, en particular, se puede ver cómo encoje los hombros cuando lo dice, para acentuar la reacción casi dolorosa ante un diálogo tremendamente estúpido.

Hay muchas cosas que yo he tomado de Los Simpons, pero este es uno de los pocos casos en los que me extraña que más gente alrededor mío no haya aprovechado una expresión tan universal. Quizá porque también requiere un sentido del humor que permita reírse de uno mismo... y eso sí es bastante raro.

2.14 Principal Charming

Me gusta cuando en la TV pasan capítulos de Los Simpsons que son tan, pero tan viejos, que hasta parecen nuevos.

En general se me hizo un buen episodio, a pesar de que su trama se centra en Patty, Skinner y Zelma, ni parece que sea un capítulo de hace 16 años.

Algo que me pareció realmente notorio de "Principal Charming", es una referencia que no conocía porque era de una película que no había visto sino hasta hace poco.

Me refiero a una escena casi al final del capítulo, después de que Patty deja a Skinner y éste dice:

Skinner: Después de todo, mañana es otro día de escuela.

Lo cual es una referencia a Gone with the wind. A lo mejor esto ya lo sabían, pero yo apenas vi esta película recientemente. Especialmente me gusta que la referencia se completa con todo y los colores del cielo y el árbol en la toma.

7.16 Lisa the Iconoclast

Es bien sabido que hay palabras o situaciones que aparecen en Los Simpsons que después se pueden aplicar a la vida cotidiana.

"Lisa the Iconoclast" contiene al menos 3 instancias de este tipo.

Específicamente se le puede atribuir a este capítulo la invención de dos palabras:

En la película que les ponen a los niños de la primaria de Springfield, en preparación del bicentenario del pueblo, su fundador Jeremias Springfield dice:
Jeremias: Un espíritu noble agrandece al hombre más pequeño.

Después de ver la peliculilla, las maestras dicen:
Edna: ¿Agrandece? Jamás había escuchado esa palabra.
Miss Hoover: Pero si tiene perfecta validancia.

Me encanta porque validancia es una palabra súper útil, y de hecho ya la he incluído en mi vocabulario cotidiano. Y no veo porque no, si agrandecer el vocabulario tiene perfecta validancia.

Lo otro que he incluído en mi habla cotidiana es el:
Homero: ¡Ea¡¡Ea¡¡Ea¡, todos cometemos errores.

que dice Homero cuando la teoría de Lisa es refutada después de exhumar el cuerpo de Jeremias Springfield. No es muy común que usemos esa frase, pero cuando es pertinente (por ejemplo, cuando se me cae un vaso de vidrio o algo así), imitamos a Homero con todo y movimiento de campana imaginaria de pregonero del pueblo.

Y por hoy esas fueron todas las aportaciones de Los Simpsons a la vida cotidiana.

Sólo una cosa más que comentar. Este capítulo que es Lisa-centrico en su totalidad, sólo cuenta con 3 diálogos de Bart. Uno de ellos, me parte de la risa:

Cuando George Washington se le aparece a Lisa en sueños, dándole claves para que resuelva el misterio de la identidad de Jeremias Springield, el sueño termina con Lisa despertando diciendo: "¡Quiero ayudarte, George Washington".

A lo que Bart, quien va pasando por la puerta justo en ese momento, dice: "¿Quiero ayudarte, George Washington? Ay Lisa, hasta tus sueños son raros".

Para no variar, me gusta mucho más cómo lo dice en inglés:

Bart: "I want to help you, George Washington," -- pfff -- even your dreams are square.

Que es más atinado porque el sueño de Lisa es más bien ñoño que raro.

7.19 A fish called Selma

Me enteré recientemente de algo muy interesante con respecto a las canciones en las caricaturas. No recuerdo si ya lo mencioné aquí, pero desde hace algunos años he notado un tendencia muy irritante en la mayoría de las caricaturas "para adultos" (The Simpsons, Family Guy, Futurama, American Dad), y es que les encanta poner a los personajes a cantar. No sólo es malo que estos numeros musicales casi nunca vengan al caso, sino que en 99% de los casos las canciones son infames. De verdad, incluso Futurama, que tiene un record casi limpio (salvo sus espiodios manipuladores), era atroz cuando Fry y Leela empezaban a cantar.

El dato del que me enteré, que desafortunadamente no tengo manera de comprobar su veracidad, vino de un muy amargado animador que en las últimas semanas causó revuelo al sacar todos los trapitos al sol de la "podrida industria de la animación", como él la llama. Tan revelador resultó que ya hackearon su blog para que se callara. Uno de los puntos más interesantes que mencionó es que la mayoría de las caricaturas tratan de meter con calzador canciones cada tercer episodio porque... es tremendamente redituable. Aparentemente las regalías de canciones se manejan aparte de la sindicalización, lo que según resulta en que cada vez que un episodio con canción original se transmite en el mundo, ésta genera ingresos. Nada que ver con el modelo de retransmisión de TV: se paga como si la canción hubiera aparecido en el radio.

¡Y todo tiene sentido! Si no, no me explico por qué la familia Simpson se pone a cantar porque a Marge le crecieron los senos, porque Homero debe perder una carrera de caballos... o que hagan episodios casi exclusivamente compuestos de canciones, como "All singing, all dancing" o "The president wore pearls". Y vaya, no se trata de que no deba haber canciones en las caricaturas; incluso pueden ser divertidas cuando no contribuyen nada a la historia (como "Under the sea" en "Homer Bad Man"). Pero me atrevo a pensar que esta práctica es cierta, porque no cuesta nada agarrar unas palabras y ponerles música mediocre, y sí genera muchas ganancias.

Pero también quiero pensar que hubo una vez en la que no lo hacían por el dinero. En "A fish called Selma" se encuentra a medio episodio una secuencia legendaria: el musical "Stop the Planet of the Apes, I Want to Get Off". El genio Phil Hartman hace cantar a Troy McClure una reinvención de Planet of the Apes mil veces mejor que la de Tim Burton. Se necesita talento y esfuerzo para poder lograr un momento tan absolutamente brillante.

Apes:

Dr. Zaius, Dr. Zaius
Dr. Zaius, Dr. Zaius
Dr. Zaius, Dr. Zaius
Oh... Dr. Zaius
Ape: Dr. Zaius, Dr. Zaius.

Troy: What's wrong with me?
Zaius: I think you're crazy.
Troy: Want a second opinion.
Zaius: You're also lazy.

Apes: [in unison]
Dr. Zaius, Dr. Zaius
Dr. Zaius, Dr. Zaius
Dr. Zaius, Dr. Zaius

Oh... Dr. Zaius
Ape: Dr. Zaius, Dr. Zaius.

Troy: Can I play the piano anymore?
Zaius: Of course you can.
Troy: Well I couldn't before!

El final es lo mejor, cuando aparece la Estatua de la Libertad y en lugar de drámática la música está toda festiva y con pirotecnia (como corresponde a musical de Broadway). No ha vuelto a aparecer un número musical tan hilarante en toda la historia de la serie. Yo culpo al dinero.

5.2 Cape Feare

No todo en Los Simpsons en español es malas traducciones y feo doblaje. A veces hay excelentes traducciones.

Este capítulo llamado Cabo de Miedosos, es parodia de una película que jamás he visto. Pero hay un gag que siempre que lo veo me hace reir, yo creo que porque es un poco simple.



Cuando la familia Simpson habla con los del FBI de la posibilidad de meterse al programa de protección de testigos:

Agente: Hay varios lugares donde su familia se puede esconder: Cabo de Miedo, Lago del terror, Ciudad grito.
Homero: ¿Qué? ¿Ciudad frito?
Agente: No, Ciudad Grito
Homero: (grito) ¡Aaah!

Y ese gritillo de Homero siempre me ha dado muchísima risa. Y el nombre, "ciudad frito" simplemente es gracioso.

Hace poco pasaron este capítulo, y ví que el diálogo en inglés es así:

Agent: We have places your family can hide in peace and security: Cape Fear, Terror Lake, New Horrorfield, Screamville --
Homer: [enthusiastically] Ooh, Ice Creamville!
Agent: Er, no, Screamville.
Homer: [scared] Aah!

Que casi casi viene siendo tan bueno como lo que se dice en español. Felicidades a los traductores de este capítulo, por mantener tan buen chiste.

Lo malo de la traducción de este capítulo, es que un poco más adelante hay una especie de censura en uno de los diálogos.



Ya casi al final, después de que Bob Patiño canta durante toda la noche y el barco llega a donde están Gorgory y compañía, él dice:

Gorgory: Que bueno que pasaron por este cabaret.

cuando en inglés dice...

Wiggum: It's a good thing you drifted by this brothel.

Donde "brothel" quiere decir burdel, que es ligeramente diferente a cabaret. Los policías estaban en un burdel y eso explica por qué los tres están en bata y no en uniforme. Pero bueno, como los mismos traductores nos dieron "ciudad frito", los perdono por la censura.